sábado, 31 de marzo de 2012

Buenos Aires

Me encanta Buenos Aires. Para los "nativos" no debe ser nada fuera de lo común, pero a los "pajueranos" nos deslumbra. La primera impresión que se tiene (o al menos a mis ojos) es que todo es enorme: los edificios, las avenidas, los carteles, los contenedores en el puerto. Otra cosa que me gusta es que siempre, a toda hora y en todo lugar, hay algo para hacer o para ver. Todas las veces que he estado he tenido la suerte de alojarme en pleno centro (¿o debería decir microcentro?), por lo tanto todo lo que me rodea es lindo e interesante. Si agregamos los negocios que acá no tenemos, la cantidad de extranjeros que siempre hay dando vueltas (y la oportunidad de poder hablar en otro idioma si por casualidad nos preguntan algo!), y descansar de escuchar nuestra tonada, la ciudad me resulta más que atractiva. Por lo menos una vez al año hay que estar ahí aunque sea un par de días.

Se imaginarán entonces mi felicidad cuando hace dos semanas me dijeron "mañana tenés que estar en Buenos Aires". Era la primera que vez que iba a trabajar (en el 2006 me mandaron dos semanas pero para hacer un curso), y ahí las cosas cambiaron, y Buenos Aires no es tanto una tierra de ensueños cuando hay obligaciones que cumplir.

Si bien la oficina está en una ubicación inmejorable (y el hotel en el que me alojé también), en esos cinco días (o antes) el ritmo de la ciudad me agotó. Acá tengo mi horario de almuerzo, que se respeta y durante el cual estoy tranquila. Allá era salir corriendo a comprar algo y volver a comer en el escritorio mientras se sigue trabajando. El primer día me fui casi a las 20.30. El jefe que tenía me pedía mil cosas a la vez y en 10 segundos quería que las tuviera listas a todas. Los días que salía medianamente temprano, estaba tan agotada que lo único que quería era cenar y dormir.

Muchas veces consideré la posibilidad de irme a vivir allá, pero después de esta experiencia, creo que lo pensaría dos veces.

Reformulo: me encanta Buenos Aires, pero sólo como turista.

viernes, 9 de marzo de 2012

Trastorno de ansiedad

Les anticipo que esta entrada es un poco densa, pero necesito desahogarme. A lo mejor hay alguien que pasa por lo mismo y me da algún consejo, o aunque sea un "te entiendo".

La primera vez fue a principios de 2002. Creo que empezó cuando me compré unos lentes de contacto que me dejaron unos defectos en la visión por un par de días. Luego de la visita al oculista, del reclamo a la óptica y de los nuevos lentes, ya no tenía de qué preocuparme, pero había quedado algo nerviosa, o deprimida. Rara. Semanas después, mientras cursaba el ingreso a Comunicación Social, me empezó a pasar algo más raro. Cuando iba por la calle sentía que me mareaba o que me iba a desmayar, cuando quería estudiar no podía concentrarme (mi hermana me tenía que leer), se me había cerrado el estómago y estaba constantemente nerviosa (movía un pie o me mordía una uña). Los días que tenía ensayo de coro no quería ir, pero tampoco quería quedarme en mi casa. No recuerdo cuánto duró (no más de diez días, supongo), pero se me pasó, solo.

La segunda vez fue en septiembre de 2004. Después de haber estado cuatro días en cama por una faringitis, el día que tenía que volver a trabajar me sentía rara, como flotando, así que fui a avisar que me volvía a mi casa. Si mal no recuerdo esa tarde me desmayé porque no había comido casi nada. Al día siguiente volví a la oficina, pero cerca del mediodía me empecé a sentir rara otra vez, mareada, nerviosa. Mi papá me fue a buscar y me llevó al trabajo de mi mamá (un servicio de emergencias), donde un médico amigo de ella me dijo que tenía una crisis histérica y me recetó unas pastillas. Éstas me calmaron un poco pero seguía igualmente rara, así que fui a la guardia psiquiátrica de un sanatorio, donde me diagnosticaron trastorno de ansiedad y me derivaron a un psiquiatra, al cual fui pocas sesiones y quien me dijo que para curarme tenía que liberarme de lo que me estaba haciendo mal. Yo sabía qué era, pero no quería hacerlo, así que entre pastillas la fui piloteando por casi un año.

Me cambié de trabajo y mejoré un poco, pero a fines de 2006 volvieron los mismos síntomas: no poder comer, sentir que me mareaba, nervios. Fueron unos 4 meses en los que bajé muchísimo de peso, hasta que finalmente tomé la decisión que el psiquiatra me había aconsejado un par de años antes, y mágicamente me recuperé.

O casi. A fines de 2007, otro asunto de mi vida hizo que la locura volviera. Otra vez fue necesario cambiar de trabajo para alejarme de lo que me estaba haciendo mal, y me recuperé y me mantuve sana por más de un año. A principios del 2009 me atacó otra vez la ansiedad pero duró apenas unos días. Durante el 2010 no recuerdo, pero creo que estuve bien. El 2011 fue un desastre, y si bien no llegué a experimentar todos los síntomas de la ansiedad, estuve nerviosa y bajé de peso. Ahora parece que todo el año anterior se me vino encima y los síntomas del trastorno también. Y como si eso no fuera suficiente, zas! una mala noticia en el trabajo, que en circunstancias normales no me habría afectado demasiado, terminó destruyéndome y caí nuevamente. Hace más de una semana que volví a tomar un ansiolítico porque no puedo dormir, me despierto con nervios como si estuviera a punto de tirarme de un avión con un paracaídas que sé que no se va a abrir, tengo un nudo en la garganta que no me deja tragar nada sólido, como tengo hambre me imagino que estoy por desmayarme y eso me asusta más y me pone más nerviosa, el corazón está a mil, tengo ganas de llorar sin motivo (la semana pasada tuve dos crisis de llanto inexplicables), no tengo ganas de hacer nada.

Busco leer cosas que me ayuden pero no siempre funciona. Los ejercicios de yoga que aprendí para estos casos no me hacen nada. En otras ocasiones me hizo muy bien el reiki y las flores de bach, pero la mina que me atiende está de vacaciones. Mi médico homeópata también me dio un turno para muy adelante. No sé si ir a un psicólogo. Me da por las bolas pagarle a un desconocido sólo para contarle las desgracias de mi vida. No tengo con quién hablar, mi familia ya está harta de estas crisis mías y no tengo amigos lo suficientemente cercanos como para que me banquen en esto, la única amiga que me entiende, porque además sufre de lo mismo, está en Canadá. Voy a retomar danza, para ver si libero toda la mierda energética que tengo acumulada. Ah, también leí que estos problemas tendrían una causa química, de los neurotransmisores que cuando se liberan en la sangre producen estos trastornos psicológicos; tengo el dato de un médico que es muy bueno en este asunto pero tampoco quiero que me haga mil estudios y me llene de medicamentos.

El que nunca pasó por esto (angustia, trastorno de ansiedad, ataques de pánico) no sabe lo que es. Ya he escuchado mil cosas, desde "eso porque no tenés problemas serios, solamente pensás en pavadas" hasta "relajate, todo está bien". No se puede. Yo sé que es mental, que tengo que controlarme, tranquilizarme, pensar en que no me va a pasar nada porque en definitiva me pasó otras veces y ya sé cómo es y de todas me recuperé, pero no siempre lo logro. Los que me rodean no entienden lo mal que uno se siente y no entienden que no quiera salir, o que no tenga ganas de reirme, o que no tenga energías para nada. Otras veces la gente ni se entera, finjo una sonrisa, sostengo una conversación mientras mentalmente pienso "por favor que se calle y se vaya o me voy a desmayar acá mismo". Lo que más me preocupa es que la pelota de angustia que tengo en la garganta no me permite comer, y cada vez parezco más un esqueleto. ¿Por qué no soy de esas personas que cuando están ansiosas comen y comen?

En fin, así es como me siento por estos días. Bastante confuso me debe haber salido el texto, porque lo escribí de corrido casi sin pensar. ¿A alguno de ustedes les pasó algo similar? Seguro que sí. Me acuerdo que en una época, éramos cuatro mujeres en la oficina, y las cuatro habíamos pasado por esto en algún momento.

Me pregunto si estas idioteces mentales también ocurrían durante la edad media o son cosa de la vida moderna.

martes, 21 de febrero de 2012

Vacaciones extra large

Diciembre 2011/Enero 2012: la fábrica en la que trabajo decide parar por tres semanas, por lo que se me suma una semana de vacaciones a las dos que me corresponden. Descanso a full.

Febrero 2012: entre el carnaval y el día del empleado metal-mecánico que se festeja el viernes (y que no se trabaja), nos dieron miércoles y jueves de asueto, que si lo sumamos al feriado del próximo lunes nos da como resultado otra semanita de descanso (y de hacer cosas que si estuviera trabajando no tendría tiempo de hacer - como actualizar el blog, por ejemplo :P)

Después voy a tener que recuperar haciendo horas extras, pero mejor no pensar en eso todavía.

domingo, 15 de enero de 2012

Tres partes

1. El año que pasó

Si tuviera que decir cómo fue mi 2011, la primera palabra que me sale es "malo". Tanto que empecé a escribir esta entrada pensando en publicarla el 30 o el 31, pero decidí esperar unos días por si alguna otra "desgracia" ocurría justo antes de terminar el año. Ya desde los últimos días de diciembre de 2010, problemas de salud de mi papá nos afectaron de manera ininterrumpida hasta febrero, y luego esporádicamente hasta noviembre. Yo también me enfermé (nada demasiado grave) varias veces, y fui a más médicos y me hice más estudios y análisis que en toda mi vida. Además mi trastorno de ansiedad volvió por enésima vez y perdí unos cuantos kilos. Un año largo, a simple vista horrible, y quería que se fuera lo antes posible.

Pero me puse a pensar que así como fue de largo, sirvió para que viviera muchas cosas bastante buenas. Aunque pasé las vacaciones yendo de un hospital a otro, después me fui de viaje sola, a un lugar que no conocía, y lo pasé espectacular. También viajé con mi hermana a otro lugar que no conocía para disfrutar de la estadía en un hotel 4 estrellas que me había ganado en una fiesta. Después de 20 años cumplí mi sueño de aprender a tocar la batería. Toqué y canté en escenarios grossos, y una noche, en una casa desconocida, con gente apenas conocida, disfruté muchisimo improvisando en la batería mientra otros cantaban y tocaban la guitarra. Fui a ver ópera y fui a recitales de rock (y estuve a dos metros de Steve Morse!). Me peleé tanto con un peluquero que de milagro no tuve un infarto. Sobreviví al hecho de que mi única amiga se haya ido a vivir al otro hemisferio. Pasé del amor al odio (o del enganche a la indiferencia, mejor dicho) en una semana. Conocí en carne y hueso a personas a las que sólo conocía por internet, y no decepcionaron. Me reí mucho en los after offices. Llegó una bebé a la familia. En el trabajo pasé de querer irme a "de acá no me sacan más". Ví, leí y escuché muchas cosas lindas.

Espero que cuando pase el tiempo y piense en el 2011 sólo recuerde el segundo párrafo.

2. Transición

Por diversas circunstancias con mi mamá pasamos el año nuevo en Mar del Plata. Pensábamos que iba a ser todo lindo y glamoroso. La odisea empezó cuando no encontrábamos ningún lugar abierto para cenar, y los pocos que había nos querían cobrar $ 220 por persona. Finalmente nos sentamos en un comedero donde había que compartir mesa con otras personas, pero nos fuimos cuando nos dimos cuenta de que con la cantidad de gente que había no íbamos a alcanzar a probar bocado antes de que terminara el año. Volvimos al hotel resignadas a cenar ahí y a pagar lo que nos quisieran cobrar. No había lugar. Nos mandaron al bar, que estaba lleno de holandeses (supongo, eran rubios y hablaban un idioma inentendible) que eran corredores, mecánicos y demás staff del Dakar. Conseguimos dos lugarcitos en un rincón, el menú era bife con verduras o bife con verduras, y a eso de las once ya estábamos en cama. Mi mamá se durmió y cuando dieron las doce me asomé a la ventana para ver los fuegos artificiales. No se veía ni uno, así que volví a la cama, puse el canal local, y los vi desde ahí. Mi mamá recién se despertó cuando empezaron a llamar los parientes. A mí me ponen incómoda los saludos, así que volví a la ventana y me puse a mirar cómo dos o tres holandeses cambiaban ruedas de unos autos. "Qué raros", pensé, "no les interesa festejar" (mirá quién lo dice).

3. Lo que viene

Los primeros días fueron más de bajón que de euforia. Ni el mar me levantó el ánimo. Como no tenía nada para hacer, lo único que hacía era pensar cosas negativas. Volví a casa, volví a la rutina del trabajo, y seguía igual. Fui al médico y me dejó un poco más tranquila con respecto a ciertos problemillas que estoy padeciendo. Se ve que eso era lo que me estaba jodiendo durante las semanas anteriores porque desde entonces estoy mejor.

Estoy entusiasmada, con ganas de hacer cosas. Quiero bailar. Voy a seguir haciendo música, tal vez agregando un nuevo instrumento. Quiero sacar más fotos. Quiero hacer amigos. Quiero ir a fiestas y reuniones divertidas. Tengo ganas de ir a recitales. Quiero (y debo y voy a) aumentar unos cuantos kilos. Tengo ganas de viajar. Espero que en el trabajo todo siga igual de bien hasta ahora, y que yo y las personas que quiero tengamos salud. Voy a intentar escribir más y mejor en el blog. Espero, finalmente, conseguir un novio.

Ya aprendí que pedir deseos a las estrellas no sirve. En cuanto a lo que de mí dependa, prometo ponerme en movimiento y salir a conseguirlo.

¡Feliz año nuevo para todos!*

* Un poco más y estamos en febrero, pero nunca es tarde para enviar buenos deseos :)

domingo, 18 de diciembre de 2011

In-Fidelidad

Siempre dije (y lo sostengo) que nunca sería infiel, porque cuando estoy con alguien de ninguna manera puedo interesarme por alguien más. Una vez discutiendo esto en un foro, alguien dijo "claro, es muy fácil ser fiel cuando no tenés tentaciones, lo difícil es querer estar con otra persona y no hacerlo por respeto a tu pareja".

Entonces me pregunto: ¿qué es la fidelidad? ¿Estar con alguien aunque ya no lo amemos y aunque queramos estar con otro, solo porque prometimos serle fieles? Si a mi novio/marido le pasa eso, prefiero que se vaya y no que se quede conmigo aguantándose la tentación de estar con otra sólo por serme "fiel". Si se "tienta" con otra es porque ya no me quiere, punto. ¿Para qué obligarlo a seguir al lado mío?

jueves, 24 de noviembre de 2011

20 años

Un día se murió Freddie Mercury y yo no sabía muy bien quién era, pero recuerdo a mis padres consternados por la noticia. Unos días después, todavía curiosa acerca de quién era ése que se había muerto y del que todos hablaban, me puse a escuchar Innuendo, el último (hasta entonces) CD de Queen. El primer tema es el que le da nombre al álbum y el que cambió mi vida, y lo digo casi sin exagerar. Imagínense, yo tenía doce años y mi bien más preciado era un cassette de Xuxa. Pero hubo algo, no sé si fue la guitarra española, la dulzura de "you can be anything you want to be...", o la mezcla de estilos dentro de la misma canción, que me hizo enamorar instantáneamente y para siempre de Queen.

Decía que mi vida había cambiado a partir de ese momento, porque fue entonces que empecé a crecer y a convertirme en mucho de lo que soy hoy: empezó a gustarme la buena música, empecé a escribir, empecé a estudiar inglés (y nació también mi obsesión por Inglaterra); canté por primera vez en un coro y aparecieron las ganas de tocar la batería. La primera vez que recuerdo haber estado deprimida fue una tarde de séptimo grado. No sé por qué podría deprimirse una chica de 12 o 13 años, pero ese viernes a la tarde, mientras escuchaba la voz de Freddie Mercury, conocí una de las sensaciones que me acompañaría gran parte del resto de mis días.

La música de Queen me provoca una felicidad inmensa y ha estado conmigo en diversas situaciones de mi vida, y muchas veces me puse a pensar qué habría pasado si Freddie no se hubiera muerto. A lo mejor nunca le habría prestado atención y hoy sería fanática de, no sé, U2. Así que gracias Freddie por dejar de existir (?).

Nunca tuve "ídolos" ni fui muy fanática de nada ni de nadie, pero si alguien merecía ese honor y una mención en mi blog, ése es Freddie. best.singer.ever. La única voz que me levanta el ánimo, que me pone la piel de gallina, que me hace caer los calzones, y que, todavía después de veinte años, me hace llorar.

Si me prometen que va a ser así, capaz que me animo a tener un hijo


Practicando el baile del caño


Make me yours


Menos mal que no consiguió el trabajo

Make me yours, again

sábado, 5 de noviembre de 2011

Sigo sin existir

Hace tres años conté cómo me sentía ignorada en el ámbito laboral. Pasó el tiempo y sigue sucediendo lo mismo. Ayer casi me largo a llorar; si bien estoy un poco sensible por otras cosas y no se justifican las lágrimas por algo tan insignificante, me da bronca. ¿Por qué será que paso desapercibida para ciertas personas?

domingo, 23 de octubre de 2011

Puntualidad

Tendría que leer algún manual de ceremonial y protocolo para ver si explican por qué si una invitación dice una hora, los invitados empiezan a llegar, con suerte, una hora después. Hace un tiempo fui a un cumpleaños que "era" a las 23. Llegué a las 00 y sólo estaba el cumpleañero. Los demás invitados empezaron a llegar a la 01. Nadie decía nada, la estúpida era yo por haber llegado "temprano".

miércoles, 12 de octubre de 2011

Mi cartera

Primero vi el post de Ann y dije "qué buena idea para llenar el blog en este momento falto de inspiración". Después vi el de Vix y dije "bueno, me pongo las pilas de una vez y lo hago porque ya va a perder la gracia" (y más si tenemos en cuenta que ellas a su vez sacaron la idea de otros blogs).

La consigna es mostrar lo que llevás en la cartera. Al principio pensé en seleccionar sólo algunos items, los que creo que nadie más lleva, pero es más divertido mostrar absolutamente todo, y de paso encontrar algunas cosas que no recordaba y hacer un poco de limpieza.



Cartera negra que va con todo. Es la que uso para ir a trabajar y a donde sea que tenga que ir a la salida del trabajo. Entran muchas cosas pero no es taaan cómoda.


Compartimento delantero: anotador/resúmenes pagados y por pagar/resultado de análisis de sangre/papeles varios; credencial del trabajo; celular propio y de la empresa (el propio es el más choto); mini lapicera; tapa de Pepsi para poner en la urna donde las recolectan para una acción solidaria; llaves del auto y de la casa.


Compartimento del medio: estuche de anteojos de sol; golosinas varias (hay caramelos Media Hora!); billetera; Club Social (para cuando el hambre ataca); una bolsa de nylon (?); una bandita elástica.


Compartimento trasero (sección belleza); dentífrico y cepillo de dientes; brillo de labios; perfume que me regalaron y que uso como desodorante de ambiente cuando entra alguien con olor desagradable a la oficina; un ticket que ya tiré; pañuelos de papel y toallita (espero que no haya ningún hombre leyendo esto); alcohol en gel (mirá qué bonita que es, Un Poco Rara :) ); Angel Face (que ahora se llama de otra manera pero yo le sigo diciendo así); desodorante.

Bolsillito trasero: invisibles; bandita que ata el cable del cargador del celular y que una vez usé para atarme el pelo; curitas (cuando los zapatos me lastiman); un post-it con no sé qué dato; una entrada a un recital al que fui en mayo (?); monedas de un peso edición Bicentenario (me da penas usarlas y por eso las saqué de la billetera).

El gran ausente: el paraguas. Lo llevo siempre, invierno y verano, pero ayer llovió y se está secando por ahí.


sábado, 8 de octubre de 2011

4D

Si alguna vez estoy embarazada, voy a buscar en Google Images una foto al azar de una ecografía 4D, la voy a poner en Facebook, voy a esperar a que se llene de comentarios del tipo "tiene tu nariz" y "se parece al papá", y después me voy a reir imaginándoles las caras a todos cuando les diga que fue una joda y que dejen de hablar pavadas, que todas las ecografías son iguales.

martes, 4 de octubre de 2011

Nombres

Este es un post a lo Alabelicius (si no saben de qué les hablo, visiten su blog, sobre todo los posts más viejitos).

Desde chica soy fanática de los nombres. Como a los 9 años tenía una hojita en la que iba anotando todos los nombres que conocía y que iba escuchando; a casi 14 años de haber egresado, todavía me acuerdo los segundos nombres de todas mis compañeras de colegio y de las compañeras de mi hermana; y lamento no querer tener hijos, porque no voy a tener a quién ponerle los nombres que me gustan.

Dentro de esta locura por los nombres, nunca pude entender por qué, en algunos pares de hermanos, uno tenía un nombre lindo y/o original y/o moderno, y el otro uno feo y/o común y/o antiguo.

Por ejemplo (casos reales):

Cielo / Laura
Selene / Marcela*
Milena / Mónica**
Elizabeth / Natalia
Carolina / Mónica***
Carolina / Cristina
María Lía / Andrea
Rosario / Carmen
Alejandro / Arnaldo****
Javier / Rogelio*****

No se ofendan los que se llaman como la lista de la derecha, pero ¿no son mucho más bonitos los nombres de la izquierda? ¿Tienen hermanos con nombres más lindos o feos que el de ustedes?

*Éstas tenían otra hermana, Eliana, que era un punto intermedio y eso me calmaba un poco la ansiedad (?) que me generaba una hermana con el nombre más lindo del mundo y otra con un nombre tan horrible.
** Esta Mónica me decía "siempre le pregunto a mi mamá por qué eligió para mí un nombre de vieja, feo y que está re quemado, y para mi hermana uno lindo, moderno y original"
***Tengo otra teoría acerca de las Mónicas: es nombre de vieja, pero las que son jóvenes, son todas pu... Conozco varias y son todas iguales
**** Arnaldo? Seriously? Es un pibe de menos de 30, cómo le van a poner ese nombre.
*****Rogelio? No entiendo a algunas madres.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Cuando digo que no, es no

No sé si a ustedes les pasa, quizás es sólo a mí porque en general declino la mayoría de las invitaciones que me hacen. Pero suele suceder de la siguiente manera:

-¿Vas a tal lado?
-No
-¿No?
-No
-¿Por?
-Porque no quiero/Porque no tengo ganas
-Dale, andá
-No, no quiero/no tengo ganas
-Dale!! Andá
-No, ya te dije que no voy a ir
-Pero por qué?? Dale!
-No
-En serio, andá, va a estar bueno.
-No

Y así hasta que el otro se cansa.

Entiendo que los demás van a estar tristes sin mi presencia (sarcasmo) y que el evento no va a ser tan genial si yo no estoy (sarcasmo), pero what part of 'no' don't you understand? (como decía una canción de las Spice Girls). Ponele que insistan una o dos veces, en el caso de que yo estuviera indecisa. Pero cuando digo que NO y doy motivos (válidos o no, pero la decisión ya está tomada), me rompe mucho las pelotas que me sigan insistiendo.

A esa misma insistencia la puedo trasladar a los momentos en las fiestas en los que prácticamente te obligan a bailar. Gente molesta e insoportable que se acerca a tu mesa, te agarra de las manos y te tironea para que te levantes a bailar. ¿Por qué? ¿Tan divertido les resulta intentar obligar a alguien a hacer algo que no quiere? Hace poco estuve en una fiesta en la que había un animador que estaba "a ver las palmas", "ahora levanten las manos", "nos levantamos y bailamos alrededor de la mesa", "a ver cuál es la mesa más divertida". Eran las 8 de la noche de un día laboral y estaba con hambre, lo único que quería era estar sentada un rato y comer algo, no moverme a las órdenes de ese monigote sádico y de las compañeras de mesa, que lo único que saben decirte es "no seas aburrida!" Supongamos que les hago caso y me pongo a bailar, ¡lo estoy haciendo a desgano! ¡No me estoy divirtiendo! ¿No me ven la cara de orto, no ven que no le estoy poniendo onda? ¿Por qué no me dejan en paz? Pero estos infelices no se dan cuenta. Ellos bailan y cantan sin motivo al son de una música de mierda, y para no estar solos en su patética demostración, intentan arrastrarnos a todos los demás. ¿Por qué suponen que si no tengo ganas de levantarme a bailar, de repente me van a aparecer unas ganas locas, sólo porque me vienen a empujar de la silla?

Son situaciones que me provocan tanto odio que ni sé cómo escribirlas.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Por qué no escribo

No puedo creer que a mí me pase esto; a mí, el paradigma de la impopularidad, me preguntan por qué no escribo más seguido y me dicen que me extrañan. Por respeto a mis fans (?), entonces, les cuento.

1) Ya no me pasan cosas. Nada divertido, nada que me haga enojar. Tampoco nada triste, lo cual es muy bueno, sobre todo en este año que empezó como el culo.

2) Pérdida de la inmediatez. Antes podía publicar desde el trabajo, pero desde que bloquearon Blogger, tengo que esperar hasta el fin de semana para postear (de lunes a viernes paso demasiadas horas frente a la pantalla como para volver a conectarme cuando llego a casa), y lo que se me ocurre el lunes, como sé que recién lo voy a publicar con suerte el viernes, lo voy dejando en borrador "para después, total tengo tiempo". Y a veces me olvido, o simplemente la idea que parecía genial el lunes, el viernes me di cuenta de que no lo es tanto y va a la basura.

3) Sobreabundancia de estímulos. Internet cada vez me ofrece más. Música, videos, series, películas, libros, fotos, artículos, juegos. No me alcanza el tiempo para ver todas las cosas que me gustaría. Hay tanto, que mientras estoy leyendo/viendo/escuchando algo, estoy pensando en todo lo que me falta por leer/ver/escuchar, y presto poca atención, corto los temas a la mitad, leo saltando párrafos. Además, por miedo a estar "perdiéndome" algo "importante", cada cinco minutos vuelvo a Twitter o a Facebook. Así no puedo concentrarme ni para leer ni para escribir.

4) Tengo otro lugar dónde expresarme. El motivo para abrir este blog fue para decir las cosas que no puedo decir en persona, o que no tengo a quién decírselas. Desde que tengo Twitter, me descargo mucho ahí.

5) Nuevo jefe. Con el jefe anterior tenía el 95% de mi tiempo laboral libre y podía escribir, pintar, componer música. Ahora tengo un jefe que me hace trabajar de verdad.

Espero que pronto vuelvan la inspiración y la tranquilidad para poder seguir escribiendo, que todavía es una de las cosas que más me gusta hacer.

viernes, 2 de septiembre de 2011

Chica Memento

En 1994 yo tenía una compañera de inglés llamada Victoria. Nos hicimos amigas, pero terminado ese año no nos volvimos a ver ni supimos nada más la una de la otra.

Resulta que más o menos en 1999, Victoria conoce, en un coro en el que ambas cantaban, a mi hermana. El nuestro no es un apellido común y enseguida hace la conexión, le pregunta por mí, blabla.

En el 2008 la agrego a Facebook, se acordaba perfectamente de mí e intercambiamos un par de líneas.

A mediados de 2009, Victoria se encuentra nuevamente con mi hermana en otro coro, otra vez se acuerda de mí, me manda saludos, etc.

A fines de 2009, me invitan a cantar con el coro donde está Victoria y obviamente me encuentro con ella. Primero me pregunta si soy yo o si soy mi hermana, y después sigue la conversación: "¡Estás igual! ¿seguiste estudiando inglés? ¿Te acordás de Fulanita? ¿a qué te dedicás? ¿blabla?"

En el 2010 vuelvo como invitada al coro y vuelvo a ver a Victoria. Me pregunta si soy yo o si soy mi hermana (?), y después sigue la misma conversación que tuvimos un año antes: "¡Estás igual! ¿seguiste estudiando inglés? ¿Te acordás de Fulanita? ¿a qué te dedicás? ¿blabla?" Me habían comentado conocidos en común que es medio cabeza hueca, pero nunca imaginé que tanto.

El mes pasado Victoria cumplió años y le dejé un saludo en Facebook. Me responde: "Silvina, tantos años!! Mirá dónde nos venimos a encontrar!!" Parece mentira, no puedo creer que tenga tan poca memoria.

Para mi cumpleaños me escribió "ojalá algún día nos podamos ver nuevamente". Le dije que el mes que viene voy a cantar con el coro en el que está ella, que ya nos vamos a ver en los ensayos. Me responde "qué casualidad, qué bueno que nos volvamos a ver!!"

Cuando la vea personalmente no sé si hacerme la que hace quince años que no la veo o decirle "che, te falla o qué onda? Ya nos vimos el año pasado, y el anterior". Bah, podría decirle cualquier cosa, total el año que viene ya se va a haber olvidado.

Nota: la mina es psicóloga. Menos mal que no soy su paciente.

sábado, 27 de agosto de 2011

23

Dado que esa es la edad que en general me dicen que aparento, vamos a suponer entonces que son los años que cumplo hoy. De paso podría empezar a quitarme años y listo.
Si tienen ganas de hacer un regalo, puede ser algo de música. Un link a un video, una recomendación de una canción o artista, siempre y cuando sea lindo y no sea latino :)
Si no tienen regalo, pasen igual y saluden. Va a ser lo más parecido a un festejo de cumpleaños que voy a tener (pobrecita ella).
Gracias :)

domingo, 14 de agosto de 2011

Cuestionario

DISCLAIMER: este es un post medio choto, pero si no publico algo, @soldeabril me manda al frente.
Por cierto, @soldeabril, no recuerdo cuál es tu identidad bloggeril :$

Cuando era chica (o no tanto) me imaginaba que un director (de Hollywood, obvio) me descubría en la calle o en un shopping y me llamaba para actuar en alguna película, y como yo no hablaba muy bien inglés, hacía de muda (?).

Ahora, cuando veo "Inside the Actor's studio", me imagino que estoy ahí y cómo respondería al cuestionario final (si nunca vieron el programa, les recomiendo que lo hagan; lo pasan por Film & Arts y si no tienen cable pueden encontrar algunos capítulos en YouTube).

Entonces, si James Lipton me preguntara, mis respuestas serían éstas:
  1. What is your favorite word? Enthusiasm
  2. What is your least favorite word? Maintenance
  3. What turns you on creatively, spiritually or emotionally? Music
  4. What turns you off? Stupid people
  5. What is your favorite curse word? Kiss my ass
  6. What sound or noise do you love? Snare drum
  7. What sound or noise do you hate? Babies crying
  8. What profession other than your own would you like to attempt? Ballet dancer
  9. What profession would you not like to do? Pilot
  10. If Heaven exists, what would you like to hear God say when you arrive at the Pearly Gates? You didn't want to believe in me, but here I am!
Mariana hizo algo parecido en su blog hace un año. Veo que algunas de mis respuestas han cambiado. Pueden dejar sus respuestas, si tienen ganas y tiempo libre.

domingo, 7 de agosto de 2011

Una vida de mierda

Hace unos días mi hermana me contaba qué había sido de la vida de una de sus compañeras de colegio (edad: 28 años):
-Está separada del padre de sus primeros dos hijos.
-El padre del tercer hijo nunca lo reconoció.
-Está embarazada por cuarta vez de un tipo que la dejó hace un par de semanas.
-Sus ex compañeras, para el día del amigo, tuvieron que llevarle ropa y comida.
Hago dos reflexiones:
-No puedo creer que esa chica sea tan tonta de tropezar tantas veces con la misma piedra.
-Los tipos que abandonan a una mujer embarazada merecen morir.

viernes, 15 de julio de 2011

Cuentas claras conservan la amistad

(OK, usé un refrán, mátenme).

¿Cómo es la onda cuando uno le presta plata a un amigo y éste no la devuelve? ¿Hay que resignarse a no recuperar más ese dinero? A mí me da vergüenza pedirla pero más vergüenza le debería dar al que me está debiendo. ¿Mejor hacer como que me olvidé para poder seguir siendo amigos?

domingo, 10 de julio de 2011

To go Dutch

¿Hasta dónde está bien compartir los gastos cuando salimos a comer con otras personas? ¿En qué nivel de ratonismo se ubica el pagar únicamente lo que uno consumió?

Ya he comentado alguna vez cómo en algunas situaciones soy capaz de reclamar centavos, y el caso de las comidas no es excepción, principalmente porque no como nada.

El jueves salimos con mis compañeros de trabajo. Picada para todos, cerveza para los demás, gaseosa para mí, más un par de pizzas (para algunos de ellos) y un lomito (para uno de ellos). Obviamente, no voy a pretender que en una picada nadie (ni yo) se ponga a contar cuantas rodajas de salame o cuántas aceitunas comió cada uno para dividir equitativamente, no tengo problemas con eso, pero esta vez no iba a dejar que se aprovecharan. "Cincuenta pesos cada uno", dijeron cuando llegó la cuenta. Pará, tomé una coquita y comí dos grisines. "Ejem, esperen, acá hay 8 cervezas de $30 cada una con las que no tuve nada que ver" (y eso que ni mencioné las pizzas y el lomito). Me dieron la razón y terminé poniendo $20.

Un poco de vergüenza me dio, pero no tengo por qué financiar la borrachera de los demás.

domingo, 3 de julio de 2011

Trabajar vs. tener hijos

Con este post sé que se me van a venir encima unas cuantas a querer tirarme con "de todo", se van a enfurecer, me van a dejar de seguir, no van a comentar más.
No entiendo a las mujeres que trabajan y que tienen hijos.
Mi razonamiento es simple: si voy a tener un hijo, tengo que dejar de trabajar para poder criarlo. La que dice que no puede dejar de trabajar porque no le alcanza la plata entonces debería pensarlo mejor. ¿Para qué va a sumar una boca más que alimentar si vive con la plata justa?
Todas las horas que una mujer que trabaja pasa fuera de la casa, al chico o chica se l@ cuida, cría, educa, disfruta (o no) otra persona. Por más confianza que le tenga, por más que se l@ deje a su mamá, por más que llame por teléfono cada media hora para saber cómo está, no está con su hij@. Cuando llega seguro que está dormid@ o no le da bola porque no la reconoce. ¿Para qué l@ tuvo, entonces? ¿Para tener tema de conversación cuando se junte con las ex compañeras de colegio? Tener un hijo no sólo es parirlo, la parte más difícil y más importante comienza cuando nace y lleva unos largos años.
También están las que sí podrían dejar de trabajar, pero igual no quieren quedarse en la casa. Yo entiendo que pasar la vida haciendo quehaceres domésticos y cambiando pañales no le gusta a nadie y que hace décadas las mujeres queremos realizarnos profesionalmente, pero me pregunto, ¿cuál es el interés de querer formar una familia si a fin de cuentas es a la que menos tiempo le van a dedicar? Si la vida profesional es tan importante, ¿por qué no se enfocan exclusivamente en ella en vez de engendrar pendejos malcriados que nos vamos a tener que fumar el resto de los mortales? Ahh, claro, las señoras quieren lo mejor de los dos mundos.
Por otra parte, ¿cómo pueden separarse de su bebé? Yo no llevo mi auto a lavar porque no quiero que me lo toquen, mucho menos permitiría que otra persona se haga cargo de mi hij@. Mirá si quien l@ cuida no se lava las manos para prepararle la comida o, peor, escucha cuarteto todo el día.
Pero claro, nunca sentí la necesidad de tener hijos. Llegado ese momento, si prefiero atender las necesidades de un jefe incompetente antes que las de mi propio hijo, es porque no voy a estar bien de la cabeza.