lunes, 22 de septiembre de 2008

Anécdotas de perdedora

Una de las tantas anécdotas que me califican como perdedora:

Agosto 2006

Trabajaba en una empresa de informática. La costumbre es que todos los meses se aporta X cantidad de dinero por cada persona que cumple años ese mes, para comprarle el regalo. En agosto cumplimos Ariel y yo. Llega el cumple de Ariel y su regalo es una hermosa remera Bensimon. Alguien dijo "uh, me parece que se gastaron toda la plata en el regalo de Ariel, para vos no quedó nada". Llega el 27 y recibo una remera muy bonita, pero cuando me la mido en casa me queda un poco chica, así que decido cambiarla. Pido a quien la compró que me diga dónde es el negocio (porque la remera no tenía marca y la bolsa tampoco, más coreano no podía ser el regalo). La vendedora mira la remera con cara de asco y me dice: "noooo, esto es de liquidación y sólo se puede cambiar por la misma prenda en otro talle o color, pero no nos queda en otros talles, se ve que la compraron hace mucho, hace rato que no tenemos de estas remeras". Resultado: a la fuerza hice que me quedara bien y resultó una de mis prendas favoritas.

Agosto 2008

Trabajo en una fábrica. Como somos muchos, sólo los que están más cerca (si quieren) te regalan algo. Tres colegas me compraron una especie de saquito de lana, largo, gris, con forma de globo, mangas 3/4 con una forma rara. Algo que yo no me compraría, pero para eso están los regalos, por lo tanto apenas me lo medí me pareció que estaba bien, a pesar de la rareza del diseño. Pero cuando llegué a mi casa y me vi en un espejo, me di cuenta de que me quedaba cuanto menos ridículo. En fin, tengo que cambiarlo. No tengo muchas esperanzas porque el negocio donde lo compraron no me gusta, pero seguramente algo mejor voy a encontrar. La vendedora me dice "no, esta prenda no tiene cambio porque es de liquidación". (¡Maldita sea! Fin de agosto es una fecha horrible para recibir regalos.) Quiero hacer una obra de bien y regalárselo a mi mamá, pero no le gusta. Mi abuela siempre recibe todo, seguro que le va a gustar. Error, le pareció horrible y no entiende cómo alguien puede comprar "ese color para una chica joven". Pienso a cuál de mis amigas se lo puedo regalar pero sería una ofensa. Resultado: creo que lo voy a usar arriba del pijama los domingos cuando me levante a leer el diario.

Bonus track: calculo que esa deformidad color gris monja no puede haber costado más de $ 60, o sea, cada una puso $20. Ahora bien, el viernes una de ellas cumplía años. Yo le di $20 a la que compraba el regalo, esperando que no gastara mucho más que eso. Me llama desde el shopping diciendo que alguien más participaba de la compra y que había sugerido una cartera, para la cual había que poner $ 35 cada una, y quería saber si yo estaba de acuerdo. Soy tacaña pero no le podía decir que no. Ahora la otra tiene una cartera preciosa de $ 140 y yo un trapo inmundo que ni sirve para la cucha de la perra porque le da alergia. Siempre lo digo, a mi me ven la cara.

3 comentarios:

Danae dijo...

Que buenas anecdotas che!
Los regalos son regalos porque son cosas que uno nunca se compraria y por eso, se encargan de hacerlo los demás, en épocas de cumpleaños.

Además de leer tu posteo y decirte que me encanta tu blog, paso para decirte que te dejo una meme, pasate y fijate lo que tenés que hacer. (no dejo de pensar que esto de la meme suena apropaganda, pero es regalo de un amigo, así que no puedo decir que no, es un "regalo" jaja!!).

Te dejo un besititito,
Danae.

Timide dijo...

No sabés la bronca que me da a mi lo de los regalos, no es por el hecho de que por ahí me regalan algo horrible o barato, sino la desigualdad que existe! Digamos que a mi grupo de amigas les conviene que yo cumpla años casi en verano porque pueden regalarme una musculosita de la canasta de liquidación a 10, 15 pesos... pero para las que cumplen en otoño-invierno me piden que ponga plata para comprar cosas en Wanama, Como quieres que te quiera, Isabel la Catolica, etc. Lo que implica exactamente que pongamos 30 pesos cada una. ¡Y yo se que en mi regalo no pusieron ni siquiera 20 pesos en total!

Y yo sólo soy feliz con un libro, ¡pero nunca me regalan libros!

Sil dijo...

Yo también soy feliz con los libros!!